El día de ayer era un claro ejemplo a estudiar, desde el cual uno podía observar si Derecho y justicia iban de la mano, o si seguirían caminos distintos. Sin embargo, en la cruel realidad se decidía sobre el curso del sueño de un hombre que había cumplido sus expectativas de vida.
La destitución de Porretti fue lo más justo, así como el último grito en el parto de este nuevo Pinamar que debemos continuar construyendo entre todos.
Más allá de que aún Porretti continúe su lucha ante otros órganos competentes como lo es el poder judicial, vale destacar el compromiso ciudadano por apoyar la decisión que tomaran los concejales y que a raíz de las pruebas citó las palabras del edil Aquiles Linfante al momento de sostener la destitución ”No nos debe dar pena ni tristeza”.
Así como vale destacar el proceso traumático por el que atravesó Pinamar y que se generó por el sostenido fanatismo de los militantes que al día de hoy continúan apoyándolo, elemento que debe ser respetado a mi entender porque del respeto, la tolerancia y la aceptación social Pinamar volverá a salir a flote, de lo contrario la crisis social continuará aumentando con el pasar del día a día.
Hoy en Pinamar debemos plantearnos:
- Si queremos ser una ciudad.
Si es afirmativo,
- Elegir qué tipo de ciudad
- A qué tipo de turismo aspiramos y qué servicios deseamos brindar.
- Creación de redes de capacitación para elevar las cualidades de nuestros ciudadanos. Necesitamos un pueblo que piense más y mejor todavía para que no se repitan casos como el de Porretti.
Hasta aquí experimentamos el Caso Porretti, a partir de ahora se inicia la novela Porretti, que como toda novela(seria y bien escrita) termina en tragedia.
El ordenamiento institucional es necesario, Rafael De Vito y Victor Pardo a raíz de las declaraciones del Dr. Andreucci han quedado más que expuestos, es responsabilidad de ellos asumir la autocrítica ya que entre todos tenemos que construir el Pinamar del futuro.
Existe la posibilidad de que se lo tome como suspensivo un eventual recurso de apelación de Porretti sobre lo que consideró el Concejo Deliberante, por lo que la designación de elecciones en un plazo que no exceda los 150 días es difícil.
Seguramente será más difícil la paz social. Queda en cada uno de nosotros la noción y la dosis de respeto necesaria más allá de todo para que Pinamar esté ante todo Unido