El Amor: ¿Fantasia o Realidad?

por Matias Climent

En el presente “El Doc” se ocupa de romper con algunos mitos como el del amor asociado al corazón y nos lo explica con lujo de detalles de un modo innovador. Sin dejar de hacerse el macho científico termina hablando de “las mariposas en el estómago”.

Despues de muuuuuucho tiempo (años para ser precisos) vuelvo a las andanzas en la web y aprovechando algo que no todos pueden tener, un espacio para expresarse y poder poner al descubierto aquellas ideas que andan rondando nuestras cabecitas y que muchas veces no encuentran un lugarcito para darse a conocer; regreso con un tema que si bien no es una enfermedad, lo han padecido casi todas las personas, sin distincion de raza, sexo o religion……guauuuu es literalmente una PANDEMIA: El Amor.

¿De donde proviene la costumbre de representar el amor al famoso corazon a dos aguas?  El problema es que los publicitarios se han equivocado de órgano. En realidad deberían haber llenado nuestras vidas de cerebros rojos como símbolo del amor, pues es ahí ‘arriba’ donde se desencadena la tormenta química de este sentimiento universal.

Hace apenas 20 años que la ciencia le presta atención al amor, y a pesar de que la ‘receta’ hormonal y fisiológica que lo provoca parece estar bastante clara, sigue existiendo una parte que ni la neurología, ni la psicología, ni la psiquiatría, ni la biología juntas son capaces de explicar de momento. Los románticos pueden estar tranquilos.

“Cada día se sabe más del amor”, señala a ELMUNDO.es el psiquiatra español afincado en Nueva York Luis Rojas Marcos. “Antes nos habíamos centrado sobre todo en el estudio de las enfermedades, pero hace un par de décadas que también nos ocupamos científicamente de esos sentimientos que nos ayudan a superar la adversidad, a ser más felices”.

En ese intento por desentrañar qué hay detrás del enamoramiento, los científicos han descubierto que el amor es un cóctel de hormonas (adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina), que ponen en funcionamiento tres regiones concretas del cerebro (el área ventral tegmental, el núcleo accumbens y el núcleo caudado).

De la lujuria a la rutina

Siguiendo las explicaciones de Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers (EEUU) y una de las personas que más han estudiado esta cuestión, cada una de las hormonas juega un papel clave en las distintas fases del amor (deseo, atracción y cariño), y son también las responsables de que las mariposas en el estómago evolucionen con el tiempo hacia sentimientos de pareja más pausados.

Según esta especialista, la primera fase del amor (deseo) está guiada por la segregación de hormonas sexuales tanto de hombres como mujeres: estrógenos y testosterona. O como añade Jim Pfaus, de la Universidad canadiense de Montreal, sustancias que inducen en el organismo sensaciones similares a las que sienten los consumidores de opiáceos. La adrenalina, por su parte, es la responsable de que el corazón se acelere, la boca se seque y las manos se empeñen en sudar por su cuenta, igual que en otros escenarios de estrés para el organismo.

Sólo en un segundo momento (atracción), se pone en juego la dopamina, la sustancia que segrega nuestro organismo en situaciones placenteras, como las relaciones sexuales, comer chocolate o un chute de cocaína. En el año 2000, un estudio de Arthur Aron (de la Universidad Stony Brook de Nueva York, EEUU) reveló mediante escáner que las personas que se encuentran en esta fase inicial del enamoramiento tienen una intensa actividad en el área ventral tegmental, una especie de ‘fábrica’ de dopamina.

Una obsesión, una adicción

Los trabajos de Fisher han comparado esta etapa con un trastorno obsesivo compulsivo, debido a los pensamientos repetitivos que nos impiden sacar de la cabeza a la persona amada. Mientras que Larry Young, de la Universidad de Emory (EEUU), observa en el amor rasgos más parecidos a las adicciones que a otros sentimientos, como la rabia o el miedo: “exceso de energía, falta de sueño, euforia, ansiedad…”.

En su tarea de ‘enganche’ emocional con la persona amada, la dopamina tiene dos aliadas clave: la serotonina y la oxitocina. Estas dos hormonas son las encargadas de ‘estrechar lazos’ con el otro en el sentido más primitivo de la cuestión. Las madres, por ejemplo, segregan un caudal de oxitocina durante el parto que les ‘ata’ emocionalmente con sus crías.

Junto a ellas, la vasopresina hace que los sentimientos iniciales de pasión y deseo evolucionen hacia una fase más sosegada, en la que prima la unión emocional y el sosiego. Como explica Young, otro de los grandes expertos en la ‘ciencia del amor’, esta estabilización del sentimiento tiene que ver con una cuestión evolutiva. Para poder criar a la descendencia y asegurarse la persistencia de la especie, es necesario que la lujuria y el amor romántico den paso a una situación más estable.

Sin embargo, no todo está perdido para la pasión. Un reciente experimento de la Universidad de Santa Barbara (EEUU) realizado por Bianca Acevedo con parejas ‘veteranas’ que seguían enamoradas como el primer día demostró que tenían niveles de dopamina similares a los de recién enamorados. Y aunque este fenómeno parece ocurrir sólo en un pequeño porcentaje de las parejas, para el resto de los mortales existe un modo ‘artificial’ de aumentar la dopamina: “Hacer cosas nuevas con tu pareja o realizar juntos cualquier actividad placentera puede desencadenar sentimientos de romanticismo y despertar la pasión”, aconseja Fisher.

“¡Y el sexo!”, añade Acevedo en declaraciones a ‘Los Angeles Times’. La liberación de oxitocina, vasopresina y otras hormonas que llenan el ambiente durante las relaciones sexuales le recordarán las mariposas en el estómago que sintió con su pareja el primer día.

6 comentarios to “El Amor: ¿Fantasia o Realidad?”

  1. AGUANTE LA DOPAMINA!!! jajaj, excelente Matute! un verdadero lujo tenerte en el team ya oficializado… Ojalá no se corte!

  2. jajaja
    vean la peli
    el amor primera parte!
    es sobre eso

  3. graaande doooc yo sabia que dopandome iba a conseguir minitaaaaaash jajaja igual me parece que no es aconsejable

  4. Muy bueno maty… Felicitaciones.. muy interesante la nota..

  5. Yo sabía que el amor es algo químico, porque es como tomar ácido bórico mezclado con cianuro, perder las facultades de pensar claramente, y sentir una especie de ardor en el estómago que te anestesia hasta morir.

  6. Entonces habría que expresar: te amo con todo mi cerebro!!, Te amo con toda la amígdala de mi cerebro! jajajaj y digamos a nuestros neurotransmisores: “no se mueran nunca!!!” ó “Dopamina no me falles!!!”

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