Alimentación juvenil: En busca del equilibrio

por solfran

Nunca es fácil encontrar un equilibrio físico-mental. Cada vez cuesta más lograrlo y a los jóvenes, reiteradas veces, se nos hace más difícil porque estamos en un periodo de desarrollo humano que plantea más retos. Es una etapa crucial, quizá un de las mas difíciles porque involucra toda la personalidad. Todo es cambio y esto nos desconcierta sin entender bien donde estamos parados, que queremos y hacia donde vamos.

La creciente independencia, la participación en la sociedad y las múltiples ocupaciones que nos frecuentan, influyen negativamente en nuestros hábitos alimenticios. Hoy somos nosotros los que decidimos que comer, donde y con quien y si no hacemos lo correcto puede conllevar algunos desarreglos en la alimentación, que unido a la oferta excesiva de alimentos y sumando el culto al cuerpo, hace que la alimentación en esta etapa no sea del todo correcta, ubicándonos los jóvenes en un sector vulnerable.

En los últimos años la salud de los jóvenes es una preocupación. Los malos hábitos tarde o temprano contribuyen a enfermedades debilitantes.

Hoy en día muchos de los mensajes de los medios de comunicación, rondan siempre el mismo tema y es la belleza, la estética, la perfección.

Todos nos vemos influenciados por las ofertas de los medios masivos y con más frecuencia aparecen nuevos avisos, insinuando a una vida poco saludable

.

Y es así que los más perjudicados somos los jóvenes que a la hora de elegir lo que nos hace bien no estamos seguros. Alimentamos nuestro espíritu con sentimientos agradables y nos esforzamos por que los sentimientos angustiantes puedan ser liberados, pero no solamente alimentamos el alma.

Cada vez es más desgastante la forma en la que nos alimentamos, nadie te va a insistir para que compres una manzana de igual manera que para comprar un alfajor y nosotros sin pensarlo optamos por la segunda opción, generalmente sin saber cómo ese alimento va atravesando nuestro organismo y lo va estropeando cruelmente. Pensar que es un sólo alfajor, pero mañana será otro, y pasado serán dos y la adicción a la comida crece cada vez con más frecuencia.

La mayoría de los jóvenes no se alimenta correctamente. No respetan las comidas diarias, ni mucho menos eligen llevar a su boca los alimentos más saludables.

Para una buena alimentación es indispensable realizar las cuatro comidas diarias mínimas: desayuno, almuerzo, merienda y cena; lo que permite evitar la abstinencia durante el día y el exceso de alimentos en una sola comida. Pero sabiéndolo o no, no todos los jóvenes lo respetan.

El organismo necesita de muchos alimentos, de muchas macromoléculas que evitan carencias nutricionales y rechaza la comida poco saludable.

Es sabido que las bebidas alcohólicas, las gaseosas, los postres, las golosinas y las comidas rápidas nos gustan a todos, pero su consumo no es saludable.

Hay datos muy interesantes para tener en cuenta: las gaseosas aportan una cantidad innecesaria de azúcar, que podrían ser reemplazados por jugos dietéticos o gaseosas light; las bebidas alcohólicas no son necesarias en la alimentación y no permiten qe las grasas acumuladas en el cuerpo se consuman, famoso “fijador de grasas”; los postres ricos en azúcar y grasas saturadas, son realmente adictivos pero de a poco ir dejándolos atrás nos haría sentir mejor; las comidas rápidas con grasas y azucares en exceso, tienen muchas calorías, carecen de nutrientes, son de poca calidad y sumamente nocivas para el organismo; y por ultimo las golosinas, cada vez me convenzo mas qe representan casi un monstruo para los niños-adolescentes, aunque en el momento de adquirir una de esas, nadie procesa lo que esto significa y la adicción por estos alimentos cada vez se hace mas notoria.

Seria favorable también, que todos entendamos que consumir comida casera es importante, porque es conveniente qe nosotros la elaboremos, conozcamos cada uno de los ingredientes que se necesitan y podamos disminuir cada vez más las grasas y los azucares. Otra opción es adquirir la mayor cantidad de productos biológicos, intercalándolos con otros alimentos, podemos acostumbrarnos a comer sano.

Pero hay otra realidad que muchos ignoramos y es que no solo se necesita una buena ingesta para conservar nuestra salud, sino que se requiere de actividades físicas que eviten el sedentarismo, porque la falta de movimiento trae consecuencias tan graves como las de una mala alimentación

La adolescencia es un periodo de cambios psicológicos importantes qe pueden afectar las actitudes hacia la comida, aparecen los trastornos de conducta alimentaria.

Es importante prevenir a nivel comunitario, enfatizando en la educación alimentaria a fin de estimular en los adolescentes la adquisición de hábitos saludables.

Hay un objetivo y es encontrar una alimentación balanceada de correcto valor energético (o calorías), completa en nutrientes, armónica y equilibrada en su distribución diaria, acompañada por una rutina de ejercicios físicos que ayude a la vez a nuestra mente. Una buena opción es estimular tempranamente la participación de los niños en alguna práctica deportiva a fin de prevenir.

Informémonos lo mejor posible y cuidemos nuestro cuerpo. Todos debemos tomar conciencia y transmitir los conocimientos sobre una buena alimentación, para lograr llevar a la sociedad por un camino sano, previniendo así que caiga la mayoría de la población en trastornos alimenticios.

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2 comentarios to “Alimentación juvenil: En busca del equilibrio”

  1. Me parece brillante, necesario, útil y absolutamente conectado con la realidad tu artículo Sol.

    Me copa la idea de que plantees el problema, así como algunos tips para meterle hacia adelante.

    Es una presentación de la realidad que no se puede negar.

    Al respecto pueden poner en el buscador el video de Nico Giarrusso “El país de las maravillas” que trata esta misma cuestión.

    Te mando un beso Sun, me encantó tu aporte.

  2. La crisis alimentaria empieza mucho antes de lo que pensamos, cuando se empezaron a refinar productos como el aceite, las harinas, el azucar.
    Un ejemplo, la harina blanca, de la que basamos la parte de carbohidratos de nuestra dieta, es totalmente antinatural para consumo humano o animal, al faltar el germen y el salvado (la fibra) en el grano molido de cereal, las feculas y gluten se pegan a las paredes del intestino produciendo una mucosa que impide absorber minerales y vitaminas de otros alimentos, podemos decir inclusive, que enfermedades como la osteoporosis qu se relacionan con la carencia de calcio, estan en realidad producidas por exesos.

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