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El que-hacer del que-mado

Publicado por Sebastian H en Mayo 16, 2008

Después de la tensión generada por los parciales, los días de estudio apurado y los francos del laburo que nunca parecen alcanzar para rendir X materia al nivel que se pretendía, llega el descanso obligado. Y se dice “obligado”, porque en realidad uno termina con la cabeza tan quemada que resulta incapaz de buscar a Wally en una lámina de fondo blanco con un gordo vestido a rayas rojas y blancas parado en el medio.

En realidad, ese “obligado” es más bien una expresión de deseo. Aunque sientas la cabeza vacía, la vida no va a detenerse para darte un descansito. El laburo vuelve a reclamarte, la novia a la que descuidaste para preparar las materias exige la cena romántica pospuesta (Dios te libre de tener que rendir en fecha de aniversario…), y los amigos quieren salir a tomar algo para festejar. Por si fuera poco, no podés dejar de escuchar esa vocecita aguda en el fondo de tu conciencia, repitiendo una y otra vez la infame tonadita de “… debería haber respondido B en vez de A, seguro que eso me baja 2 puntos, ¿entonces qué nota me va a quedar? Si llego al final es de milagro…” y otros tangos conocidos para el perdido promedio.

En tan deplorable estado, hay pocas actividades que no representen un verdadero desafío mental, por citar algunas…

1. Jugar al winning contra un principiante. Para mayor seguridad, se sugiere desconectarle el joystick con el pie y pretender que es normal que los jugadores no se muevan cuando mueve la palanquita.

2. Hiponitizarse con las bailarinas de Tinelli. Curvas, poca ropa y mucho puterío. ¿Esta semana encima toca cumbia?

3. Escuchar la estática de la radio. Para mantener el equilibrio, hay que igualar lo que está adentro de tu cabeza con lo que está afuera.

4. Mirar un programa de cocina. Nada más relajante que ver a un chef mezclando porquerías por cable cuando hasta tus pensamientos de “¿tengo hambre o no?” resultan demasiado elaborados.

5. Ir a una iglesia. El silencio absoluto, la atmósfera sacra y, si terminás en una evangelista, los cantitos pegajosos te van a desconectar de la realidad por un rato.

6. Pasear en subte. Un recorrido subterráneo, sin mayores distracciones que las ocasionales paradas. Recomiendo la línea D. Sus subtes son los más nuevitos y cómodos.

7. Dormir. El descanso por excelencia. Apagas el celu, desconectás el fono y te entregás a las garras de Morfeo (el dios griego, no el de Matrix).

Claro que toda moneda tiene dos caras, y hay que tener cuidado con los mínimos cambios en las actividades descritas, que terminan de dar vuelta la fritura que tenés por cerebro…

-1. Jugar al winning contra un experto. No sólo te va a hacer calentar tras perder 7-0 jugando con el Manchester United, sino que te revienta a bofes si intentas el truquito del pie.

-2. Pensar en la trayectoria del showman. Pasó de un programita de bloopers a un show mediático que se garpa solo. ¿Cómo puede ser que seamos tan ingenuos?

-3. Sintonizar un programa de debate literario en una AM. Si llegan a hablar de Cortázar, da tu recuperación por perdida a menos que tires la radio por la ventana más cercana.

-4. Intentar cocinar. ¿Alguien recuerda qué pasaba cuando se obliga a un sim que no sabe cocinar a prepararse el desayuno, sin alarmas de incendio ni extintores cerca?

-5. Iniciar un debate religioso. Si la iglesia es católica, podrías llegar a zafar. Pero acordate que algunas iglesias evangelistas tienen esos personajes musculosos de traje, parados en la puerta, por alguna razón.

-6. Pasear en bondi. Con el subte tenés un recorrido fijo. Con el bondi podés terminar en Laferrere, a las 12 de la noche y sin monedas para volverte.

-7. Soñar que rendís el parcial, una y otra vez. Algo parecido al viajecito de Dante por el Infierno, pero sin las charlas entretenidas con los famosos.

Supongo que existirán otros métodos. Pero francamente, estoy tan quemado que tuve que corregir tres veces la numeración, buscar cómo se deletrea la palabra “descritas” (parece que no hay diferencia entre ponerle o no una “p” antes de la “t”) y ni hablar de… continuar hilo… pensamientos… dificultad para sintaxis… haciendo ctrl+alt+del mental en 3… 2… 1…

3 comentarios a “El que-hacer del que-mado”

  1. Martín Yeza Dijo:

    jajajaj totalmente…
    Igual, en mi caso es peor, porque juego al winning contra el principiante(mi hno).. PERO ME GANA.

    Me acuerdo que después de rendir, sentía que “la computadora respiraba” en mi primer año cuando hice el cbc jajaja

    Ahora, me como un plato de guiso gigante y me quedo tirado haciendo zapping y las cosas mas insolitas de repente están buenísimas tipo el programa de horacio cabak

    abraaaaaaaazo

  2. leonel Dijo:

    jajjajja…
    es por mucho! una de las notas que refleja, creo en muchos casos, la vida de un estudiante tanto de derecho como de un estudiante de psicologia.. tengo algunos amigos que pasa o han pasado por eso. espero llegar algun dia.
    por otro lado yo seria el pricipiante creo q

  3. leonel Dijo:

    jajajja. es por mucho la nota, que mas se parece a un par de estudiantes de derecho o psicologia, por cierto amigos,que he leido.
    peor es lo mio que no agarro ni una pelota, ni el el winni, ni en la vida real…

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