Mística y Espiritualidad 3
Publicado por tateshow en Mayo 8, 2008
Enfoque socio-político de mística
Selección de escritos de Leonardo Boff
Como dijimos en las notas anteriores la mística y la espiritualidad abarca la totalidad de lo humano y no solamente lo religioso. Por eso existen varios enfoques desde los cuales se analiza este fenómeno.
Así como hay un enfoque antropológico-existencial, también hay un enfoque socio-político. Se lo encuentra en Max Weber o en Pierre Bourdieu y en otros, cuando analizan la política como profesión y arte y discuten la importancia de las personalidades carismáticas en la transformación de la sociedad.
Mística es el conjunto de convicciones profundas y las pasiones fuertes que movilizan a las personas y los movimientos que inspiran prácticas capaces de afrontar cualquier dificultad y sustentan la esperanza frente a los fracasos históricos.
En la mística político-social actúa siempre la utopía, la capacidad de proyectar nuevos sueños, modelos alternativos y proyectos diferentes de historia. Por lo general son los grupos oprimidos los portadores de nuevas visiones, aquellos que, aún derrotados, nunca desisten, más bien resisten y siempre retornan a la lucha. Lo que los mueve son los sueños de una realidad nueva. Por eso desfatalizan la historia, no reconocen como dictados de la historia la situación injusta impuesta y mantenida por las fuerzas opresoras.
En tanto haya visionarios, la sociedad se mantendrá en movimiento: habrá siempre un antipoder que se opone al poder dominante, existirán siempre los subversivos, surgirán siempre banderas liberadoras y articulaciones para llevar siempre adelante la transformación de la sociedad. En todo eso hay una mística que se resiste a aceptar la situación dada, una mística generadora de energía orientada hacia la construcción de un futuro mejor.
Lógicamente, la practica nunca traducirá toda la utopía en la historia (no sería utopía entonces), pero la utopía desencadenará siempre energías nuevas para transformaciones que se acerquen a la utopía y, al mismo tiempo, permitan que se relativice toda conquista para que la historia no se congele reaccionariamente, sino que se mantenga siempre abierta a nuevos avances y otras aproximaciones a la utopía.
La mística es el motor secreto de todo el compromiso, aquel entusiasmo que anima permanentemente al militante, aquel fuego interior que alienta a las personas dentro de la monotonía cotidiana. Es la mística la que nos hace aceptar antes una derrota con honra que buscar una victoria con vergüenza, fruto de la traición al valor ético y sepultado de las manipulaciones y las mentiras.




Mayo 13, 2008 en 8:56 am
He tomado nota del artículo, lo iremos mascuyando con el tiempo.
Pero tampoco uno puede alejarse ante victorias vergonzosas.
Para tomar las decisiones se deben soportar vergüenzas mientras el límite entre el motus propio y ajeno esté bien delineado.
Abrazzo