A medida que transcurre el tiempo se ha ido incrementando el consumo de drogas en la sociedad. Las drogas constituyen un problema que cruza las barreras de todos los grupos sociales y étnicos y penetran en cualquier edad sin encontrar resistencia en ninguna en particular
Indagando un poco sobre la etimología de la palabra “adicto” nos encontramos que surge del latín adictum, que significa lo no dicho, es decir que la persona la cual posee alguna adicción se debe a una inhibición en la expresión, una negación de hablar.
Considero que es adecuado comenzar la nota con esta información ya que muchas veces son mal juzgados por la sociedad los individuos que poseen una adicción sin saber lo que sucede en el interior de cada persona.
Partiendo de esto también puedo decir que es necesario que haya una adecuada relación y comunicación con el adolescente comenzando desde las casas hacia la escuela. Acá me voy a detener. La escuela tiene la obligación de informar sobre la drogadicción, sus consecuencias y de esta forma prevenir. Debe haber una adecuada comunicación entre la escuela y el hogar para lograr un trabajo mutuo y así mas fructífero.
Cuando hago referencia a la prevención de la drogadicción en la escuela no es necesario que la institución educativa trabaje de manera directa en este asunto, no hay que centrar todo el esfuerzo en “tratar el problema de la droga aisladamente” es fundamental dentro del trabajo de prevención que se promuevan espacios de reflexión en los colegios, donde los docentes acompañen a los alumnos y estimulen la posibilidad de pensar, reflexionar, preguntar y criticar. Donde cada integrante pueda hablar de sus propias dudas metas y miedos y donde se puedan construir proyectos educativos y comunitarios.
También destaco la importancia de la afectividad entre docentes y alumnos lo cual contribuirá a aprender juntos y de una manera espontánea.
Un alumno que valora y quiere a sus docentes crece porque tienen un modelo con quien identificarse y se motiva para escuchar y ser escuchado.
Un docente que valora y quiere a sus alumnos también realiza una experiencia de crecimiento porque describe alternativas dentro del aula que lo estimulan a recrear diferentes temáticas, porque fundamentalmente trabaja con ellos y es cierto que el afecto vuelve mágica la tarea más difícil. Es fundamental que el docente que trabaje esta temática tenga desmitificado el mundo de la droga, realizando una mirada crítica hacia los medios de comunicación.
También sería novedosa una prevención a través del tiempo libre. Dentro del colegio, los proyectos en torno a revistas, teatro, música y juegos deportivos entusiasman y hacen crecer a los alumnos.
Sería importante que todas las asignaturas se planteen con una metodología que jerarquice el protagonismo del alumno y su rol de productor de conocimiento, tanto teórico como práctico, para que no sea sólo consumidor del saber que el docente importe.
Esos conocimientos deberán ser socialmente válidos e integrados entre sí y a la realidad del propio adolescente para que la escuela no vaya por un lado y su vida por otro. Si no logramos esto, irremediablemente el adolescente buscará afuera de la institución las respuestas a sus necesidades e intereses.
Igualmente vale aclarar como dije anteriormente que la institución educativa también tiene el deber de informar sobre la drogadicción acerca de sus características, consecuencias, etc. Esto también es una forma de prevención.
En prevención es necesario que participemos todos como protagonistas” pero no todos en el mismo rol, sino aprender a complementarnos con otros que desempeñan otros roles”.

