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Mística y Espiritualidad 2

Publicado por tateshow en Abril 16, 2008

Siguiendo con la temática de la nota anterior, voy a explorar ahora distintos significados positivos de misterio y mística que nos ayuden a comprender la fuerza que está presente en la militancia.

Voy a abarcar distintos enfoques: antropológico, sociopolítico, religioso y cristiano. Me baso en escritos de Leonardo Boff y Albert Einstein.

Enfoque antropológico-existencial

Misterio no equivale a enigma, que una vez descifrado, desaparece. Misterio designa la dimensión de profundidad que se inscribe en cada persona, en cada ser y en la totalidad de la realidad y que posee un carácter definitivamente indescifrable.

Por más que conozcamos una cosa concreta, nos damos cuenta de que hay, siempre lados a considerar y perspectivas a captar. Cuando nos enfrentamos con lo infinitamente complejo (la persona humana) tomamos conciencia clara de lo que significa existencialmente, a nivel experiencial, un misterio, y la actitud frente a él es la mística.

Cada persona es un misterio. Podemos conocerla a través de una larga convivencia con ella, por la intimidad del amor o por los abordajes de las ciencias y de las varias tradiciones de la humanidad. Incluso así nadie va a poder descifrar y definir quien es Fulano, Mengano, Sultana o quien sea. La persona se vuelve para sí misma y para los demás un misterio desafiante. Solamente sabemos lo que cada uno revela de sí mismo por las varias formas de aprehensión que hemos desarrollado. Pero, a pesar de toda esa diligencia, cada uno permanece como un misterio vivo y personal.

Misterio, por lo tanto, no es algo que se opone al conocimiento. Pertenece al misterio el ser conocido. Pero también pertenece al misterio el continuar siendo misterio en el conocimiento. Acá está la paradoja del misterio. El no es el límite de la razón. Por más que conozcamos una realidad, jamás se agota nuestra capacidad de conocerla más y mejor. Siempre hay más.

Por eso mismo, no podemos absolutizar nuestro paradigma moderno científico-experimental y técnico. El conocimiento científico-racional no desnuda todas las dimensiones de la realidad, sino apenas aquellas que entran en diálogo experimental con la naturaleza. Y aún así, este diálogo nunca termina. Hay, también, otras formas de diálogo, porque las varias culturas y los varios tiempos históricos desenvuelven mil formas de conocimiento, ya sea por los sueños, por intuición, por los mitos y símbolos, por la reflexión religiosa y filosófica y otras tantas.

Aquello a lo que llamamos realidad se presenta inconmensurablemente mayor que nuestra razón y nuestra voluntad de dominarla por el conocimiento. La persona humana, es más que sistemas de comprensión o que formas de convivencia social. Ella surge como un misterio, que se expresa bajo las formas más ambiguas. Por un lado puede venir cargado de ternura, de voluntad de comunión y de comunicación en el deseo de recibir y ser recibido. Por otro, puede también revelarse siniestro y aterrador por su capacidad de destruir, de excluir y de comportarse como un monstruo con sus semejantes. El ser humano puede revelarse como un ángel o como un demonio.

El órgano para captar ese misterio es el corazón y aquello a lo que Pascal llamó el esprit de finesse, espíritu de fineza. Es una actitud de simpatía fundamental, una capacidad básica de sentir a los otros en su situación concreta (corazón). Por el espíritu de fineza nos descubrimos a nosotros mismos como vulnerables. Somos afectados por los otros y podemos afectarlos, despojándonos del cálculo, del interés y de la voluntad de poder (esprit de géometrie).

Esta comprensión existencial es vivida por todos. Incluso sabios y científicos como Niels Bohr, Werner Heisenberg, Max Planck, David Bohm y Albert Einstein, entre otros, testimonian la experiencia del misterio. En 1938, en su ensayo “Como veo el mundo”, escribía Einstein: “El misterio de la vida me causa la más fuerte emoción. Es este sentimiento el que suscita la belleza y la verdad, crea el arte y la ciencia. Si alguien no conoce esta sensación del misterio ya no puede experimentar espanto o sorpresa, es un muerto-vivo y sus ojos se cegarán. Auroleada de temor es la realidad secreta del misterio la que constituye también la religión”. (p.12) Einstein considera fundamental la percepción del misterio para el científico creador, porque le permite volverse sensible a aquellas dimensiones no captadas por las fórmulas científicas y conservar siempre la humildad de aprender. Muchas veces repetía: “…afirmo con todo vigor que la religión cósmica es el móvil más poderoso y más generoso de la investigación…el espíritu científico, armado fuertemente con su método, no existe sin la religiosidad cósmica.” (p.22-23)

Aquí no se trata de una doctrina o ideología, sino de una experiencia fundante de la realidad en su carácter inconmensurable a la razón analítica. La actitud que se deriva de ella es la veneración, el encantamiento y la humildad ante la realidad. Exactamente esta actitud frente al misterio, vivida en profundidad, se llama mística.

En el próximo encuentro voy a encarar el sentido de mística y misterio desde el enfoque socio-político.

Una respuesta a “Mística y Espiritualidad 2”

  1. Martín Yeza Dijo:

    Hayyy que creaar los símbolosss tan necesarios sobre los que se erige la cultura y los códigos naturales de una nación y respetar a los miiiiitoooossss a pesar de que hayan sido terribles hdp, inventémosle valores impregnémoslos de misterio y agreguemos la mística a nuestra sociedad

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