T.E.C.: Táctica y Estrategia de la Ciudad
Publicado por Sebastian H en Marzo 17, 2008
La mayoría debe haber escuchado hablar, alguna vez, de un juego de mesa argentino llamado “T.E.G.: Táctica y Estrategia de la Guerra“.
A grandes razgos, el juego consiste en un mapa mundial, dividido en alrededor de 50 países, y los jugadores se lanzan a la conquista de un numero determinado de países para ganar, por lo cual deberan ampliarse los dominios propios, al tiempo que se realizan alianzas y traiciones de acuerdo a la conveniencia de cada uno.
Es un juego que, si bien incorpora un grado apreciable de azar en las tiradas de dados, requiere un gran manejo de la diplomacia y la planificación.
Dos cualidades que, aunque no sean imprescindibles, ayudan y mucho a la hora de enfrentarse a la ciudad. Y para aquellos que desearían que la ciudad viniese con un manual de reglas, he aquí algunas nociones básicas para no perder “como en la guerra”:
1. PROVISIONES: Todo ejército necesita alimentos, y cuando las vías de suministro se ven cortadas aún el mas poderoso general debera rendirse antes que sus tropas lo hagan asado.
Las grandes cadenas de supermercados pueden no ser la mejor opción a la hora de conseguir víveres.
En cuanto a precios, generalmente se encuentran inflados con respecto a otros pequeños establecimientos, como supermercados DIA o incluso algún que otro mercadito chino de los que abundan hoy en día.
Caminen, busquen diferencias, memoricen precios y recuerden siempre: las segundas marcas son sus mejores amigas. Bueno, y también revisen las fechas de vencimiento…
Nunca falta, por ejemplo, la góndola llena de sopas en lata con vencimiento AGO/06.
2. MOVIMIENTO: Dijo Sun Tzu: “Sopesa la situación antes de efectuar movimiento alguno”.
Todo queda lejos en Capital. Aunque tengas la gran suerte de conseguir vivienda a unas cuadras de tu lugar de estudio, lo mas probable es que lo compenses consiguiendo laburo a 45 cuadras de ambos.
O tu pub favorito queda en San Telmo, y estás viviendo en Almagro.
O invitaste a una chica a salir, y no tenés la más remota idea de cómo llegar a donde quedaron.
En cualquiera de estos casos, la solución es aparente: si sabés cómo llegar, tenés la mitad de la batalla ganada.
Para esto existen cosas como la Guía T (a dos pesitos en el subte, un poquito más cara en los kioskos de diarios), la cual es medio complicada para usar al principio pero con algo de practica se vuelve una aliada indispensable.
Sitios web como www.comoviajo.com que, si bien últimamente tenés que cruzar los dedos para que el servidor no te tire error, son una buena alternativa para salir del paso y no terminar con el último recurso de preguntar en la calle (si llegas a esto, hacete un favor y pregunta como mínimo a tres personas: cuando dos te digan lo mismo, vas a tener la suficiente seguridad de que no te mintieron y te mandaron a la…).
3. FONDOS: Ya lo dijo el personaje de Nick Cage en el “Señor de la Guerra“: “La guerra es un negocio”.
Aseguráte siempre de reservar una cantidad de plata (de preferencia, en una billetera vieja escondida al fondo del cajón de los boxers) por cualquier contratiempo que pueda surgir.
Esto es más que importante al principio, cuando no conocés bien el lugar y parece imprescindible comprarse todos los libros y apuntes de las materias a cursar para que no te bochen a la primera de cambio (la mtiad, ni los vas a leer; y de la otra mitad conseguís los resúmenes a mitad de precio).
Además, en relación al tema del movimiento… monedas.
Un jarrito, una bolsa, una caja de puros cubanos; en donde sea, meté todas las monedas que te vayan dando (muy a regañadientes) de cambio. O vas a anular el medio de transporte más usado y abusado por las masas, como lo es el bondi (la primera vez que subí a uno, el colectivero casi me saca a patadas en la parada siguiente por querer cambiarle un billete de dos pesos).
4. INTELIGENCIA: La información es poder.
Hablá con el portero de tu edificio.
Con el portero del edificio de al lado.
Con la verdulera.
Con el tachero del día de lluvia.
Con quién te venda el subtepass.
Con el/la flaco/a que compartiste parada de colectivo.
No te limites a tus compañeros de clase, o vecino que justo baja en el ascensor con vos. Porque mientras más conversaciones tengas, más detalles de la ciudad que te rodea vas a poder conocer.
“Che maestro, ¿una buena parrillita por aca?”
“¿Y tenés idea cuál bondi pasa mas seguido, el 26 o el 137? Porque me lo tengo que tomar todas las mañanas y es un embole esperarlo…”
“¿Así que el mercadito de la vuelta apaga la heladera a la noche? No tenía idea.”
5. ALIANZAS: “Me verás volar / por la ciudad de la furia / donde nadie sabe de mí / y yo soy parte de todo” - Soda Stereo
Capital es un sitio jodido.
Es una jungla, en donde el más fuerte y mañoso (sobre)vive bien, y el resto acaban digeridos. Pero si te llevás bien con quienes estás obligado a interactuar todos los días (sea compañero de curso, cajero del supermercado, portero, etc.), podés facilitarte un poco las cosas.
¿Sin monedas para el bondi? Cambiale al kioskero de la vuelta, ese con el que te pusiste a hablar del Pincha la otra vez.
¿Las preguntas/respuestas de parcial que compraste están llenas de errores? Pedile prestadas las suyas a algún compañero de curso.
La unión hace la fuerza, y eso lo sabe cualquier Jedi del conurbano.
Claro que esto es meramente un esbozo del manual completo, aquél que escribe cada uno para sí mismo y está lleno de notas al márgen, aclaraciones personales y garabatos de horas muertas en la facultad.
Pero si ayuda en algo, nunca se terminan de aprender las reglas del todo, y ése termina siendo un encanto más de vivir en donde, para bien o mal, podés esperar una nueva sorpresa a la vuelta de cada esquina.




Marzo 17, 2008 en 1:07 pm
jajaja, muy bueno Seba, si estas perdido en la capi, la fija es el kioskero de diarios. Recuerdo un dia tener un billete de dos pesos y ni una moneda, y bueno, entre al bondi, entone un “disculpen” en voz alta, y seguido “¿alguien tiene dos monedas de un peso?” y siempre esta el copado/a que tiene, lo que hay que tener es una cara bien dura para pararte frente a la multitud cuan vendedor ambulante…
Marzo 17, 2008 en 1:31 pm
Grosso elseeeb.
Muy detallado, excelente analogía para los nerds que somos tegaddictos.
Que bajón cuando te subís al bondi, y decís “me voy a los asientos del fondo así si sube una señora mayor no me pide el asiento a mí”, sin embargo en la siguiente parada por arte de la ley de murphy deciden subirse 90 abuelos abuelas y se te acercan al asiento, te gruñen un poco como para que les dejes el asiento entonces vas todo apretujado, con algunos muchachos de dudosa orientación sexual toqueteándote en medio del bondi donde no corre aire y el colectivero fabula que es la reencarnación de Ayrton Senna
Marzo 29, 2008 en 12:32 am
Impresionante, específico, 100 % real. Yo me considero un conocedor de Buenos Aires, de los que la conocen bien y doy fe que esas son las estrategias mejores. Otra cosa que yo hacía era probar disitntas maneras de llegar a un mismo lado: con un bondi, con otro, con un subte, etc. Hacer un reconocimiento de más o menos cinco cuadras a la redonda del lugar de trabajo, estudio y vivienda es muy bueno también. Saludar a todo el mundo siempre, además de lo que dijo sebas, te hace sentir como en casa. Y si tenés la posibilidad de conseguirte una bicicleta, los fines de semana, se puede pasear, hacer reconocimiento y ejercico a la vez. Muy bueno este artículo ah?
Un abrazo fuerte y gracias Sebas por invitarme vos también a participar con ustedes de IDEASPINAMAR.
Hasta la próxima camarada!!!!