¿Quien manda? o sobre quien debería mandar.
Publicado por fedep en Marzo 7, 2008
Por fortuna para el arquitecto Jorge Bunge, el lugar sobre el cual proyectó Pinamar ya tenía gobierno, pudo entonces dedicarse a otros menesteres: forestación, trazado de calles, retiros obligatorios, loteo y empresa.
El hecho de que nuestra ciudad haya comenzado como un proyecto privado es sumamente interesante, a diferencia de cuadrículas encargadas por el gobierno central, desde el momento mismo del diseño de sus calles, Pinamar adquiere identidad, una suerte de rebeldía, en su infancia.
Es un emprendimiento comercial, es cierto, pero deja de serlo al menos en parte desde el momento mismo en el que se radican las primeras familias. Es entonces comunidad. Fueron las necesidades iniciales provistas de manera independiente también, más adelante los servicios de agua y luz y también de telefonía.
Puede separarse cronológicamente la historia de éste lugar en tres etapas bien definidas:
Primera y Segunda infancia, del 14 de febrero de 1943 al 1 de julio de 1978.
Adolescencia, de 1978 a diciembre de 1983.
Adultez, de 1983 a la fecha.
La sociología moderna asigna un rol importantísimo a la socialización primaria del individuo para su posterior vida en sociedad, lo marca, lo define. Este proceso se da en la primera infancia. Puede sonar absurdo pero se puede hacer un paralelismo entre los primeros años de un niño y los primeros años de una comunidad. Las relaciones que en un comienzo se establecen entre los habitantes entre sí y entre los habitantes y el medio, se cristalizan, así como el niño aprende quien es su padre, quien es su madre y que lugar ocupa él en la familia. Los años que marcaron a Pinamar lo dotaron de un sentido de comunidad bastante fuerte.
Durante la primera infancia Pinamar creció casi huérfano, en el sentido de que las autoridades tenían sede en Gral. Juan Madariaga, ciudad cercana pero alejada en cuanto a realidad y necesidades, luego sus primeras instituciones tutelaron su crecimiento y recién en 1983 cumplió la mayoría de edad, adquirió derechos y obligaciones, y fue a votar.
Por primera vez. En 40 años los pinamarenses podían hacerse la pregunta de quién los iba a gobernar.
Uno de entre todos. Alguien de la comunidad. Un pinamarense.
Ya he dicho que la socialización primaria marca al individuo y el sentimiento comunitario de los primeros años perduró en Pinamar, de modo tal que de un total de 25 años de democracia, 16 tuvieron color vecinalista.
La pregunta ¿quien manda? suele ser de fácil respuesta, al menos en tiempos normales. Solo basta con preguntarle a alguien por la calle: digame buen hombre, ¿quien es el intendente?. El nombre que sea dado por respuesta corresponderá a aquel que haya sido electo por el pueblo. Es un dato, un nombre en un sello, una firma en un decreto.
¿Quien debería mandar? ¿Aquel que propone el cambio? ¿Que es el cambio? Un cambio prometía la década del 80, y la gente votó cambio. Son fenómenos electorales de lo mas frecuentes, que se acompañe un proyecto político nacional o simplemente ser favorecido por una “lista colectora”.
Con la diferencia de que en el 83 la posiblididad de elegir autoridades suponía realmente un cambio. ¿Había ideas? Sí las había. Sólo fue una mala década por el lado externo, y con el gobierno nacional cayeron en desgracia los gobiernos locales.
¿Hay ideas hoy? ¿En Pinamar? Si las hay, ¿donde están? ¿Adentro de la comunidad?,Aquí esta el error: haberlas buscado en un proyecto nacional, que no voy a cuestionar, en este artículo, no porque sea bueno sino porque esa discusión esta fuera de lugar.
El error fue ese, porque el buen gobierno municipal es el que tiene plena conciencia de la identidad de su lugar, de su realidad.Si alguien que lee esto cree que la realidad pinamarense es un espejo de la realidad nacional debería replantearse varias cosas. Dinámica del empleo, estructura social, ocupación de la tierra, del espacio publico. Prioridades, no son las mismas acá que allá, ayer u hoy. Durante muchos años Pinamar ofreció un lugar mejor para vivir, eso explica al menos en parte que de 1991 a 2001 haya sido el distrito con mayor crecimiento poblacional intercensal de toda la República Argentina. Se duplicó y más la población estable. ¿Por que?
Aquí una posible respuesta: existen autores que al tratar de explicar cuál debe ser la provisión óptima de bienes públicos por parte del gobierno proponen el método de “votar con los pies”, cada comunidad ofrece un set de bienes públicos, un estilo de vida.
Luego sólo queda esperar que la gente elija en qué lugar quiere vivir, cuál se adapta mejor a sus necesidades, podríamos añadir al votante ocasional, aquel que sólo viene de vacaciones. Mucha gente votó Pinamar con los pies y el pueblo quedó chico.
Ahora hay que crecer y definir de que manera queremos crecer, defendiendo aquel sentimiento de comunidad, con participación, mas allá de que el número de representados haga que algunos cuestionen la representatividad de quienes nos gobiernan.Resuelto eso, la respuesta a la pregunta ¿Quien manda? ¿O quien debería mandar? se responde mucho más fácil. Deben mandar las ideas, no las de un proyecto nacional que requiere ser transplantado a un terreno que no ha sido abonado para tal fin sino aquellas que surjan de la deliberación en el ámbito estrictamente local, si se quiere, regional. Y quien las ejecute será el líder, natural, porque emerge como tal en la discusión de las ideas.




Marzo 10, 2008 en 2:34 am
Grande Fede, me gusta mucho este estilo, demostrás lo mucho que sabés de Pinamar con las herramientas analíticas que te inculcó la Academia.
Marzo 10, 2008 en 12:11 pm
Fede es una db de pinamar! (db: léase “database” i.e. base de datos)
Amigo como pocos, un abrazo gigante y siga asi nomas que Ud. sabe.
Jo