Pasión y Prudencia

2008 Marzo 4
by Martín Yeza

La pasión y la prudencia. Discernir entre justicia y voluntad popular.

En un famoso prólogo, Hans Kelsen, haciendo una reseña a la Biblia resalta la única pregunta que no pudo responder Jesús de Nazareth “Quid est veritas?”(“¿Qué es la verdad?”) de la que extrajo una pregunta tal vez mas importante “¿Qué es la justicia?”.
En aquel entonces el hijo predilecto de Dios, se silenció y le pidió a Poncio Pilato que hiciera lo que tuviera que hacer, así fue como lo crucificaron, para descubrir con el paso del tiempo que el hombre no mentía, cuando decía ser el hijo de Dios(según la Biblia)..

La Biblia, como libro antiguo, muestra un comportamiento estereotipado de las relaciones humanas, más allá de lo religioso, esto evidencia su sabiduría en el hecho de que los sucesos que allí ocurren son eternos, actuales.

La pregunta central, respecto de la justicia, es la que más desdichas ha traído a lo largo de la historia, siempre dos verdades cruzadas, enfrentadas, totalmente convencidas y apasionadas respecto de lo que consideran justo.

¿Es necesario manchar al pueblo con la sangre derramada en nombre de la justicia?
Esta pregunta, debe ser entendida desde la virtud de la prudencia, ya que entendida desde la perspectiva de la justicia, solamente nos dividirá inicialmente.

El ser humano, es apasionado por naturaleza, y esas pasiones llevan a cometer irracionalidades que lo marcan en su camino y muchas veces a determinarlo a recorrer determinado laberinto de una verdad.

El actual Intendente de Pinamar, Roberto Porretti, se encuentra en medio de una encrucijada, debe discernir entre justicia y pueblo.
Por ahora, sus acciones han sido viciadas por la pasión, ”Esto no me puede estar pasando realmente a mí”, porque el suyo ha sido un trabajo de años, con altibajos, algunos momentos duros, otros mas felices, seguramente.

Aún no sabemos si hizo realmente aquello que se le imputa, que nos muestran con videos en la televisión, en internet, porque ha introducido el germen de la duda con su decisión de decir que no fue y que es una fabricación de otras personas.
Pero ese es un debate del plano de la justicia.

Lo que sí sabemos, es que la comunidad cuanto menos ha perdido su credibilidad en él y su entorno, porque la justicia en este caso ha manchado con veneno al pueblo.
Que sucedan cosas dentro del pueblo, entre sus habitantes, o sus habitantes en relación con habitantes de otras ciudades es un valor intrínseco, relaciones de las que el líder de la Comuna debe tomar partido, no como sujeto parte, sino como interviniente, porque eso hacen los líderes, encontrar términos medios en los extremos, calmar las aguas y no exhaltarlas.

El verdadero dilema de Porretti se vislumbra entonces (según lo que considero es su óptica):
Esta es una guerra (como él dijo), el primer ataque lo dieron los enemigos (empresarios de la noche, con apoyo político), fue un golpe duro, muy duro que lo lleva a un terreno peligroso para ambos, ya que muere uno, o muere el otro… tal vez ambos.

Porretti cree que renunciar, o pedir licencia es RENDIRSE, pero él, que tiene formación en el liceo naval, debe saber que por principios modernos, cuando las guerras comienzan no deben ser dirigidas en tierra de civiles, entonces, antes de que sigan bombardeando a Pinamar, él debe irse a las tierras a las que está llamado a enfrentarse a sus rivales, que es en los Tribunales de la ciudad de Dolores y la balanza de la verdad se inclinará hacia él, o no, según sea cierto o no lo que dicen que hizo.

Porretti, que sabe lo que es pelear desde abajo, no debe resignar tantos años de lucha y confiar, en que si realmente no hizo nada de lo que dicen que hizo se podrá volver a presentar para disputar el mando de la Ciudad de Pinamar, que el tiempo le dará la razón y muchos deberán disculparse.

Pero si resulta ser culpable, en estas condiciones, sin renunciar, ni solicitar licencia, nos estará condenando a todos a su mismo destino y nos hundirá en el mismo infierno que el suyo, porque Pinamar es una ciudad que vive de su imagen, que se proyecta en todo sentido, en la cultura y la familia, como él dice, entonces Porretti quedará demonizado, se convertirá en la razón final de todas las cosas malas que sucedan, “la culpa de los males” y será utilizado como ejemplo de cómo puede destruirse un pueblo con malas decisiones de un intendente que se vio tentado con más poder, mientras aprendía a ser líder.
Por eso, espero… que no se convierta en este último ejemplo, sea prudente y piense como político que es, no lo que es mejor para usted, sino para el pueblo.

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  1. Ideas Pinamar

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